Un jardín del descanso — un lugar donde las almas descansan, pero el amor no. Sobre el duelo que se transforma, picnics de significado, y conexiones que nunca fueron para explicarse, solo para sentirse.
Hoy fuimos a un jardín del descanso —
un lugar donde las almas descansan, pero el amor no.
Para algunos, es una pareja, un padre, una amiga…
incluso un hijo.
Los roles pueden cambiar,
pero el sentimiento permanece —
un amor que continúa, solo transformado.
Nos sentamos en el pasto,
a veces en quietud…
y a veces reunidos en un picnic silencioso de significado,
donde la conversación fluye sin esfuerzo.
Hablamos de celebraciones y tristezas,
de recuerdos y momentos presentes,
de las olas de la vida moviéndose a través de nosotros.
Y de alguna manera,
todo pertenece.
Como si la conexión nunca hubiera sido para explicarse —
solo para sentirse.
Entonces el día cambia suavemente.
La risa regresa en otra forma —
más ligera, juguetona, viva.
Momentos simples, fáciles y tibios…
pero con una consciencia silenciosa debajo.
Porque el tiempo se mueve.
Porque la niñez no se queda.
Porque lo que hoy se siente ordinario
en silencio se está volviendo memoria.
Los juegos, las risas, la cercanía —
estos son los momentos que un día se extrañarán.
Y en algún punto entre ese jardín del descanso
y un hogar lleno de vida,
hay un saber profundo —
El amor no se queda en un solo lugar.
Descansa… evoluciona… vive a través de nosotros.
Me relajo, agradecida por la vida que compartimos —
por nuestra pequeña familia, imperfecta y completa.
Reímos, discutimos, vivimos…
y en esas imperfecciones, somos únicos: nosotros.
Quizás la Ola 10 no se trata de dónde termina el amor…
sino de darte cuenta de que nunca se va —
solo aprende nuevas formas de quedarse.
—TodayWaves
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