La música tiene el poder de calmarnos, inspirarnos, energizarnos y a veces transportarnos a donde no esperábamos ir. Pero ¿elegimos la música porque refleja cómo nos sentimos, o porque nos ayuda a convertirnos en quienes necesitamos ser en ese momento? Quizás la respuesta es ambas.
La Música Entre Olas
“La música no cambia quiénes somos. A veces simplemente nos ayuda a encontrar el ritmo de quienes ya somos.”
Hoy me quedé mirando un proyecto que quería terminar, y pasaron horas y muy poco se había hecho. Las herramientas estaban ahí. La intención estaba ahí. El tiempo estaba ahí.
¿Qué faltaba?
Mientras reflexionaba, me di cuenta de que ya no pensaba en el proyecto. Pensaba en la música.
La música siempre ha sido más que ruido de fondo. Tiene el poder de calmar, inspirar, energizar y a veces hasta transportarnos a donde no esperábamos ir.
Una canción puede traer un recuerdo que no visitabas hace años. Un ritmo puede darte ganas de moverte. Una melodía puede acallar el ruido en tu mente.
Me hizo preguntarme: ¿elegimos la música según cómo nos sentimos, o la música ayuda a moldear cómo nos sentimos?
Cuando estamos tristes, ¿buscamos canciones que entiendan nuestra tristeza? ¿O buscamos algo que nos levante y nos ayude a salir de ahí?
Quizás la respuesta es ambas.
A veces la música es un espejo, reflejando exactamente dónde estamos.
Otras veces se vuelve un puente, ayudándonos a cruzar a otro estado de ánimo.
Mientras más lo pensaba, más me daba cuenta de que la música no necesariamente nos transforma en alguien nuevo. Más bien nos ayuda a acceder distintas partes de nosotros. La parte reflexiva. La parte alegre. La parte creativa. La parte valiente.
Como las olas, nuestros ánimos cambian todo el tiempo. No estamos hechos para quedarnos en un solo estado emocional para siempre. Nos movemos entre aguas calmadas y tormentas, entre la quietud y el movimiento, entre la reflexión y la acción.
La música muchas veces se vuelve la corriente que nos ayuda a navegar esos cambios.
Quizás por eso mis playlists no tienen sentido en el papel. Vallenato colombiano, cumbia, country, piano clásico, gospel, música de meditación, disco, baladas románticas y todo lo demás.
Para algunos puede parecer una colección al azar.
Para mí, es un mapa.
Cada estilo representa una corriente distinta, un sentimiento distinto, una versión distinta de mí.
Y quizás la meta no es encontrar un tipo de música que nos defina.
Quizás la meta es reconocer que cada nota, cada ritmo, cada temporada de sonido es parte de la misma sinfonía.
Igual que cada ola es parte del mismo océano.
Quizás la Ola 40 se trata de esto: darnos cuenta de que la música no es solo algo que escuchamos. Es algo a través de lo cual viajamos. A veces refleja dónde estamos. A veces nos ayuda a llegar a un lugar nuevo. Y a veces la canción correcta no cambia quiénes somos — simplemente nos ayuda a encontrar el camino de regreso a nosotros mismos.
—TodayWaves 🌊
Una ola para llevar contigo:
¿Qué papel juega la música en tu vida? ¿Eliges canciones que acompañen tu ánimo, o canciones que te ayuden a crear uno nuevo?
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